Portada Opinión Haití con dos intervenciones militares paralelas 

Haití con dos intervenciones militares paralelas 

Por: Katherine Diaz

Hablemos….

El gobierno del presidente salvadoreño Nayib Bukele ha desplegado en Haití un amplio y bien equipado contingente militar, cuyo objetivo principal es rescatar a los cuatro soldados de ese país que están secuestrados en territorio haitiano, aunque en este momento no se sabe a ciencia cierta si continúan con vida o no.

El presidente Bukele dijo la semana pasada que luego de completar esta misión las tropas salvadoreñas se retirarían de Haití, sin embargo, días después amplió ese alcance en unas declaraciones en las que afirmó que ayudará al pueblo haitiano a eliminar las pandillas.

En total ya hay aproximadamente 2,500 soldados salvadoreños en Haití, pero la Organización de las Naciones Unidas aclaró que el despliegue más reciente de militares de ese país, que ha sido el más grande, no está operando bajo la sombrilla de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés). 

Según mis fuentes, apenas 450 soldados salvadoreños forman parte de la GSF, los demás, (unos dos mil) trabajan en otro tipo de operación que además está autorizada por el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, quien afirmó que “estamos decididos a acabar con las bandas junto a El Salvador”. 

En derecho internacional esta alianza se conoce como una intervención militar con consentimiento del Estado receptor, por lo que, tomando en consideración las declaraciones del primer ministro, Haití vive una segunda intervención militar con la que también está de acuerdo.

Haitianos en las calles así lo demuestran cuando agradecen a Nayib Bukele por lo que está haciendo por ellos y reciben a sus vehículos de guerra con alabanzas y bendiciones. 

La otra intervención que primero fue de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad en Haití (MSS, siglas en inglés), ahora convertida en Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, siglas en inglés), también se desplegó a petición del gobierno haitiano y fue aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU. Para que los otros 2,000 soldados salvadoreños formen parte de la GSF debe también aprobarlo este Consejo y eso no ha sucedido, ni parece que fuera a suceder. 

Ahora surge la pregunta sobre qué nivel de coordinación existe entre una fuerza y otra para realizar sus labores y que una no entorpezca a la otra, ese punto es crucial para que de manera organizada se muevan hacia un mismo objetivo.

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